La película es protagonizada por un siempre excelente José Luis López Vázquez, aquí encarna a Luis/Luisito, un hombre que va de Madrid al campo para velar a su madre, recientemente fallecida y allí empieza a recordar su infancia, la guerra y a su primer amor - que da título al filme- de manera agridulce.
El flash-back está presente en todo momento. Es un recurso psicoanalítico que nos responde a la actitud ante la vida que actualmente tiene Luis respecto a lo que le rodea.
El simbolismo está muy presente en la obra, lo onírico entremezclado con los recuerdos de la época bélica nos ayudan a comprender ''la castración sentimental'' que sufre el personaje de Luis a cuenta de su familia. Él es hijo de ''la ideología política equivocada'' y de él deriva todo lo malo, no hay redención. Lo único que hay es castigo y cabeza gacha. El padre de Angélica ve en él al enemigo, la personificación de todo mal.
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| Luisito y Angélica dando una vuelta en bici ante la hostilidad de la guerra |
Las situaciones ''profanas'' con las que se encuentra Luisito en su preadolescencia, le cohíben de su verdadero ser y hace que el recuerdo del niño/adulto adquiera límites difusos, de ahí que el Luis adulto se represente como el Luisito niño. Este recurso de hacer que el personaje ''no es el que esperamos'', es decir, un niño haciendo el papel de un adulto o viceversa, un mismo personaje que cambia de físico o incluso de género; es utilizado por Buñuel en Ese oscuro objeto del deseo (1977) y más adelante por el director norteamericano Todd Solondz en Palíndromos (2004). Vemos aquí que la evolución de niño a adulto no ha cambiado, por eso el personaje tampoco cambia en el flash back.
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| La monja estigmatizada personificada en pesadilla |
La guerra como escenario nos centra en una situación incomprendida por la infancia. Los niños no entienden muy bien qué sucede y de que manera afrontar algo que no va con ellos. ¿Buenos? ¿malos? ¿quién puede delimitar eso?. El miedo y la culpa son los temas fundamentales de una película desgajada por un amor correspondido a medias e ilícito. Una mera ilusión.
Curiosamente, la película está dedicada a Chaplin y Oona O'neill, padres de su pareja por aquel entonces, Geraldine Chaplin.

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