jueves, 11 de septiembre de 2014

Contact Proof

Cuando hablamos de Contact Proof, nos referimos a un proyecto homenaje. Es de esos documentales que se empiezan un poco porque sí, sin tener una documentación completa y sin saber muy bien hacia donde dirigir cada uno de los ''objetivos perdidos'' que pretende recrear la película.

Todo comienza con el descubrimiento de unas cajas con negativos que se encuentran dentro de un camión en un pueblo de 30 habitantes del Bajo Aragón. Hasta aquí todo muy sutil. Esos negativos pertenecen al fotógrafo francés Pascal Le Pipe, los cuales, ¿dejó olvidados? por esos lares.

El director Juanjo Giménez lo dispone todo rapidamente para redescubrir los lugares y a las personas que pasaron ante la cámara del galo, por eso va hasta Nueva York para encontrarse con unos colegas que vivían por allí y emprender el viaje con todo su equipo técnico hasta Texas, yeah, Texas (como dirían ACDC) y hacer su particular road movie pasando por la América más profunda y desolada, con paisajes que recuerdan a París, Texas o a algún videoclip de Depeche Mode.


Uno de los lugares tejanos por los que pasó Pascal Le Pipe


Han pasado 20 años desde que Pascal pasó por estos lugares y la esencia no ha cambiado...pero si ha transmutado en una especie de soledad y añoranza arrastrada por las continuas modificaciones que han herido la esencia original con la que el director jugaba desde el principio.

Juanjo Giménez nos adentra en una narración caótica, sin una concienciación previa del ''supuesto viaje iniciático'' al que pretende someternos. Es una reverberación del todo y nada. A veces nos da la impresión de que la historia nos esconde algo tras el viaje, aunque no hay respuestas claras, bueno sí, muchísima pasta gastada por el camino...

Al final, volvimos al punto de partida de la película donde nos encontramos a uno de los protagonistas fotografiados por el francés, que nos toca en el piano una canción como pésame a aquel joven que murió haciendo deporte de riesgo (el mismo Pascal).

La moraleja de esta historia podría ser aquella frase del poeta que decía algo así como ''aquel lugar en el que fuiste feliz, jamás has de volver''. Una verdad indecorosa, pero verdad al fin y al cabo.

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